
El Centro de Estudios para el Desarrollo Urbano y Regional (Cedure) acaba de publicar una investigación denominada La producción social de la vivienda en Santa Cruz de la Sierra, un libro que destapa una realidad: más de la mitad de las casas de la ciudad responden a la autoconstrucción, son hechas por los mismos vecinos sin participación de profesionales y con muy poca mano de obra calificada.
Fernando Prado, director del Cedure, que encabezó la investigación, explica que, por el carácter liberal de la sociedad cruceña, el problema del acceso a la vivienda siempre ha sido visto como algo privado, como un asunto que debe ser resuelto por los mismos vecinos y casi sin participación del Estado, cuando en todo el mundo ya se lo trata como un derecho humano que debe ser garantizado por el Estado.
Sobre la base de la experiencia del Cedure con el programa Barrios pintudos, donde los vecinos se organizan para mejorar su infraestructura social, la institución ha ideado la Autoconstrucción Colectiva Asistida de Viviendas (ACAV), un nuevo programa piloto que consiste en organizar a los vecinos y capacitarlos con ayuda de profesionales para que ellos mismos construyan sus viviendas bajo un sistema de minga, ayudándolos a acceder a materiales a través de un fondo rotativo (leer: El proyecto). Se ha elegido a los distritos más pobres de la ciudad, el 8 (Plan 3.000) y el 12 (Los Lotes), para tratar de ‘erradicar’ la hilera de cuartos de media agua por un proceso de construcción progresivo y de buena calidad que concluya con una casa integrada (ver esquemas en la infografía).
La necesidad es tan cotidiana que es difícil percibirla. Según datos del INE, un 40% de la población vive en condición de hacinamiento (más de dos personas por habitación) y ya en 2001, cuando había 600.000 habitantes menos en la ciudad, el déficit de habitaciones bordeaba las 81.000. Además, menos de la mitad de la población era propietaria de la casa que habitaba y 70.000 familias pagaban alquiler, mientras que otras 20.000 tenían casa ‘prestada’.
Esta realidad no fue abordada por el Estado, sino por el mercado especulativo, que respondió a las necesidades de los más pobres con casas alejadas del centro. No obstante, el estudio de Cedure destapa que no son una solución. Las urbanizaciones populares ofrecen viviendas a un costo que va entre $us 205 y 412 por metro cuadrado construido (incluye lote) siempre y cuando sea adquirida al contado. Con créditos inmobiliarios a 15 años plazo, esto se eleva hasta los $us 440 y 794 por metro cuadrado.
A todo esto se suma que, al no contar con asistencia profesional, los vecinos desperdician material y edifican cuartos con mala calidad por lo que luego se quedan con una casa que ya presenta problemas de estructura, no responde a sus necesidades de espacio y reporta un gran desperdicio de dinero y esfuerzo. Al comprar materiales al por menor, los ciudadanos pagan al menos un 5% más que las empresas. El otro 5% se desperdicia por mal acopio de los materiales y una cifra similar se pierde por mala aplicación. Esto hace que los materiales necesarios para autoedificar 92 metros cuadrados suban de Bs 52.079 a 57.287.
Para Prado, aunque el Estado debería ser el principal responsable en la solución del problema, hay que intentar resolverlo de manera colectiva. “Eso es la construcción social de la vivienda, no es solo construir una mercancía para que la gente viva, sino también un instrumento para generar comunidad, un movimiento vecinal, un sentido comunitario y también para elevar la autoestima del vecino, porque con una vivienda bien hecha se gana en dignidad”, afirmó.
El Proyecto
- Aprovechar la experiencia del barrio en trabajos colectivos para unir esfuerzos entre los vecinos que quieran mejorar la condición de su vivienda.
- El proyecto consiste en organizar a la comunidad de las zonas más pobres, con el fin de proporcionar capacitación, asistencia técnica y un pequeño monto para la compra de material de construcción.
- Cedure propone desarrollar un plan piloto en el marco de Comunidad para el Cambio de Cordaid.
- Con ello se trata de visibilizar la vivienda como derecho, con una firme participación del Estado (Gobierno, Gobernación y municipio), ONG y empresas privadas.
- Se debe apostar por una mayor densificación urbana, terminando con las hileras de casa en un predio rural. Se propone crear el instituto de la vivienda popular con participación de aportes públicos, de empresas privadas y de universidades para investigar, diseñar y construir viviendas sociales.
- Ofrecer asistencia técnica a través de programas permanentes de asesoramiento a personas de bajos ingresos que construyen su vivienda.
Se puede hacer, pero falta voluntad
Nadie desconoce esta realidad, ni el Colegio de Arquitectos, ni las facultades ni la Alcaldía. El vecino está solo a la hora de encarar su vivienda, pese a que en Santa Cruz de la Sierra hay capacidad, mecanismos y dinero para ayudarlos.
“Falta voluntad”, reconoce Rin Safar, presidenta del Colegio de Arquitectos y decana de la facultad de la Udabol. “Se puede hacer, lo que falta es proponerse”, dice Mariano Zambrana, director de Ordenamiento Territorial del Municipio. Safar considera que ya no se puede pensar en vivienda social aislada ni en la casita en medio de un terreno de 360 metros cuadrados. “Eso no es vivienda social, como tampoco lo es una casa que cueste más de $us 15.000”, dijo Safar.
Zambrana reconoce que parte del problema se da porque la Alcaldía no tiene capacidad para regular el mercado de tierras y, al igual que Fernando Prado, recuerda el éxito del Plan Sociourbano, un programa que en 1970 expropió varias unidades vecinales entre tercer y cuarto anillo para que la población sin techo acceda a lotes baratos. Para Zambrana, esa puede ser parte de una solución.
Safar acota que se necesita pensar en proyectos de vivienda multifamiliares que utilicen mejor la tierra con construcciones verticales.
Prado también reclama más compromiso de sus colegas arquitectos. “Los médicos tienen que hacer su año de provincia para tomar contacto con la realidad. Los arquitectos se gradúan para hacer torres en Equipetrol o mansiones en Urubó. No tienen ni idea sobre cómo solucionar el problema de la vivienda popular, porque nunca los llevaron ni les enseñaron a encararlo”, dijo.
Para Zambrana, un proyecto de autoconstrucción asistida es posible, pero Safar lo duda. Considera que los pobres dedican su tiempo al trabajo para subsistir y no tendrían tiempo para construir sus viviendas. Prado, sobre la base de su trabajo en los barrios, asegura que la gente está dispuesta a recibir asistencia y participar de este tipo de programas.
Las cifras
80.900
Habitaciones eran las que faltaban en 2001 en Santa Cruz, cuando había 1,1 millones de personas
2,42
Personas viven en cada habitación en Santa Cruz. Más de dos se considera hacinamiento.
52.079 Bolivianos
Era lo que costaban los materiales, en septiembre de 2010, para construir 92 m2.
Fuente: El Deber.
Estadísticas: INE
June 19th, 2011 | Tags: alquileres, cedure, construccion, estadisticas, precios, vivienda | Category: Inversion en Santa Cruz, Mercado Inmobiliario en Santa Cruz | Leave a comment